Una tendencia que se traduce en la obligación de que las empresas, en su sentido más general, cuenten con una nueva
infraestructura pensada para la visita y el consumo, o lo que es lo mismo, que se construyan unos nuevos centros de actividad y de negocio.
Pero no basta con aceptar esa obligación de salir a la Web. Además hay que ganarse a los clientes
a base de valor añadido, servicios, diferenciación y personalización, en definitiva, con elevados niveles de atención capaces de seducir al consumidor de la misma forma que en su momento lo consiguió la tienda o el centro comercial clásico.
Esta es la teoría que puede sintetizarse en dos pautas claves, innovación en el negocio y definición de los perfiles de cliente hacia los que nos dirigimos.
Con esto claro, es posible determinar los requisitos que deberá cumplir una
empresa para tener éxito en la llamada Nueva Economía. Para ser relevante en la Nueva Economía hay que saber combinar la experiencia del negocio tradicional con el expertise
obligatorio para el negocio on line. Este requisito es el que ha favorecido el que personas con experiencia en el campo de las TI, generalmente directores de informática y sistemas, den el salto hacia la máxima responsabilidad de las compañías, incluso el que se conviertan en empresarios y emprendedores.
Segundo aspecto esencial es la planificación, tanto a nivel de ingresos como de beneficios. Para garantizar el éxito y, sobre todo, la continuidad y el porvenir de la compañía, es necesario establecer un horizonte de rentabilidad; tanto
como favorecer la integración de actividades tradicionales con las on line.
A pesar de esa tendencia a forzar la sintonía entre los dos mundos, hay particularidades del digital que es imprescindible satisfacer por mucho que choquen con
los hábitos de toda la vida, estrategias de alianzas, partners y multicanal y, singularmente, la globalización del negocio aprovechando la ausencia de fronteras de Internet son igualmente requisitos imprescindibles para aprovechar las
oportunidades del e-business.
Y globalización significa considerar el interés, gustos, cultura y sentir de cada región del planeta, lo que supone contar, entre otras cosas, con contenidos especiales, idiomas y precios ajustados a cada
una de ellas. En síntesis, puede decirse que se ha superado la etapa de la web generalista y que si realmente se quiere competir en la llamada Nueva Economía hay que proporcionar sitios Internet acordes con ese concepto de atención,
actividad y negocio. Aun siendo esenciales, pierden protagonismo aspectos como seguridad, rapidez o facilidad de navegación y manejo, mientras ganan relevancia la integración de actividades tradicionales y on line, la interactividad con
el cliente y la personalización de los servicios.
En definitiva, nuevos valores que ya están siendo proporcionados por las empresas interesadas en competir en el mercado de lo virtual y que marcan las ventajas competitivas de un
momento crítico, justo el que determina el paso de un enfoque de expansión y captura de mercado a cualquier precio a otro en el que el se empieza a tener en cuenta el beneficio y la satisfacción y conservación del cliente.